En fallo unánime el Superior Tribunal de Justicia del Chubut confirmó la sentencia a cadena perpetua a dos policías por el asesinato de Julián Antillanca.

Por Iván Marín 09-02-2017

La fecha de la sentencia data del 29 de diciembre último pero se dio a conocer a la familia del joven asesinado en la mañana del 6 de febrero. La Sala en lo Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), presidida por la doctora Natalia Isabel Sportuno y completada con Carlos Alberto Velázquez y Raúl Adrián Vergara, rechazó la impugnación extraordinaria presentada por la defensa de Martín Solís y Jorge Abraham el 22 de junio del año pasado y confirmó las sentencias efectuadas en primera y segunda instancias a prisión perpetua para ambos.

Julián Antillanca perdió su vida en la madrugada del 5 de septiembre de 2010. Las primeras versiones difundidas irresponsablemente por importantes medios de comunicación de la zona indicaban una supuesta muerte por coma alcohólico. Cuando la familia del joven vio el cuerpo en la morgue, se encontró con múltiples heridas y hematomas. Inmediatamente la sospecha recayó sobre la institución policial. Las calles de Trelew fueron el terreno de disputa para que el crimen no quede impune. El caso cobró notoriedad nacional.

Durante los meses de febrero y marzo de 2012 comenzó el juicio. En el banquillo de los acusados se encontraron Jorge Abraham, Martín Solís, Laura Córdoba, Pablo Morales y Carlos Sandoval. Todos ellos policías, el último era comisario de la Comisaría Cuarta al momento de producirse los hechos. Los jueces Alejandro De Franco, Ivana González y Ana Laura Servent absuelven a todos los acusados. Paralelamente se desarrolló el juicio por apremios ilegales contra los hermanos Aballay, quienes fueron ferozmente golpeados horas antes del asesinato de Julián a la altura del boliche Akrópolis. Allí sí hubo condena.

En julio de 2013 el STJ revoca el fallo absolutorio y dictamina que el juicio se vuelva a realizar. Entre los meses de junio y julio del año 2015 se desarrolla el mismo y se condena a todos los acusados a prisión perpetua, con excepción de Pablo Morales, a quien se absuelve. Para el caso del excomisario Sandoval se lo condena por encubrimiento agravado. El 25 de noviembre en la audiencia de revisión de condena, el tribunal absuelve a Sandoval y a Laura Córdoba. Ratifica las condenas a Abraham y Solís.

En la sentencia que es motivo de la presente nota, el primero en argumentar su voto fue el doctor Velázquez, luego lo hizo Vergara. En una rápida lectura del voto de Sportuno se destaca, refiriéndose al fallo del STJ del año 2013 donde revoca la absolución de los policías realizada en el año 2012, que “la decisión anterior de esta Sala implicó la anulación –por mayoría– de la absolución de los imputados, y el reenvío del caso para un nuevo juicio (CPP, artículos 373, 378 inciso 2, 386, 387 y concordantes). Es decir que la absolución nunca estuvo firme, y por lo tanto, la garantía invocada no procede”. Recordemos que Fabián Gabalachis y Gustavo Daniel Castro, abogados de los condenados, habían planteado ante el tribunal que a sus defendidos se los estaba juzgando dos veces por la misma causa. La respuesta de la jueza dejó en claro que el fallo donde se los había absuelto nunca quedó firme.

César Antillanca, padre de Julián, en diálogo con Big Sur, expresó respecto al fallo: “Creo que este es un proceso que ha sido demasiado largo y que todos los que estábamos cerca de todas las diligencias sabíamos que en algún momento tenía que suceder”. Remarcó el hecho de “que no haya sido una decisión dividida es muy importante para seguir, porque ahora nos queda el trabajo de ver en qué condiciones están detenidos y va a tener que cambiar su situación prontamente. Es decir, ubicarlos en una penitenciaría”. Al padre de Julián distintas versiones le hicieron llegar el dato que los condenados estarían alojados en comisarías.

Volviendo al voto de Sportuno, pero esta vez en su lectura sobre el primer fallo condenatorio de 2015, -es decir, en el segundo juicio-, sobresale que la “abundante prueba de cargo fue tenida en cuenta para acreditar la materialidad del hecho investigado. A modo de ejemplo, las declaraciones de Mauro Limarieri Jones, Brenda Monsalves, Lucas Urbano, Walter y Javier Torres, y Lucas Soria, cada una en lo relevante, demostraron la presencia de la víctima en el boliche “Ku” y la actuación violenta de la policía afuera del local. En especial la hermana de Brenda Monsalves, Daiana, vio cómo el joven Antillanca recibía una paliza por parte de la policía”. A ello se suma que en las declaraciones de los médicos y el libro de guardia del hospital se pudo establecer el deceso de la víctima y el motivo del mismo. “Se determinó que los golpes sucedieron en un lugar diferente al de su hallazgo, y que el cuerpo del joven había sido arrastrado. Para ello se valoraron los dichos de Jorgelina Domínguez Reyes”, quien fuera la testigo que observó cómo retiran el cuerpo de Julián de un patrullero y lo dejan en el asfalto de la calle Patagonia. En este sentido, continúa la jueza, “un aporte fundamental para la investigación fue el ADN detectado en el móvil policial 234 del Comando Radioeléctrico”.

Una de las estrategias de los acusados, de sus abogados defensores, de toda la institución policial y de sus familiares y amigos fue impulsar una gran campaña en distintos medios de comunicación y redes sociales sembrando sospechas sobre la veracidad de los testimonios de los testigos. Sportuno, nuevamente en base al primer fallo condenatorio, es contundente al respecto: “Para determinar la autoría del hecho atribuida a Jorge Fernando Abraham y Martín Paul Alberto Solís, por su parte, el tribunal de debate tuvo en especial consideración el rastro genético de la estirpe masculina Antillanca encontrado en el patrullero, junto con las declaraciones de las testigos Daiana Monsalves y Jorgelina Domínguez Reyes”. Amplía que “Domínguez Reyes reconoció a Solís como la persona que acompañaba al policía que manejaba” y concluye remarcando que “por una serie de razones, los jueces del mérito evaluaron favorablemente la declaración de esta testigo. Consideraron que se manejó con seguridad durante su exposición (sin perjuicio de algún tramo en el que rompió en llanto), y que su versión contó con algunos datos periféricos importantes”.

César Antillanca también se refirió a la mencionada campaña contra los testigos: “Esta es una lógica acostumbrada desde el poder. Cuando decimos policía, decimos también Gobierno, porque dependen directamente del gobernador y sus ministros. El aparato de impunidad funciona normalmente así, acusando, denunciando la mayoría de las veces con falsedades. Pero es importante que se haya notado que la veracidad de los testimonios fue probada”. Hasta el día de hoy puede observarse un ejército de cuentas falsas, y otras impunemente verdaderas, diseminadas por las redes sociales cuyo único fin es ensuciar, amedrentar y acosar a quienes osen denunciar las prácticas represivas de la institución policial.

En otro artículo publicado en este sitio en diciembre último se presentaron las alarmantes cifras del informe anual de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI). Publicado el 2 de diciembre, el informe detalla que hasta mediados de noviembre de 2016 se produjeron 259 asesinatos en el país que involucra a las llamadas fuerzas de seguridad. Es decir, el promedio da una muerte cada 25 horas. Desde diciembre de 1983 hasta la fecha mencionada 4960 es la cifra que suman las personas asesinadas por dichas fuerzas. Si tomamos el índice por millón de habitantes, Chubut se encuentra cuarta en este espeluznante ranking con 74 asesinatos desde el año ´83. La gran mayoría de ellos fueron jóvenes de sectores populares. También la provincia se disputa la punta entre los casos de desapariciones forzadas de personas. Mientras todo ello sucede, en los últimos meses las principales ciudades ven cómo se refuerza la presencia policial en los barrios populares y en el centro, criminalizando a la pobreza y la juventud.

Ante este panorama, consultamos al padre de Julián qué mensaje da a quienes sean víctimas de violencia policial, ya sea porque le asesinaron a un familiar o amigo, o porque sufrió tortura, o incluso la desaparición de persona cercana: “El mensaje es saber que solos no podemos hacer nada, por voluntad que pongamos, por decisión que tengamos de luchar. Sí la actitud es muy importante de saber que estamos confrontando con un Gobierno que es completamente perverso, y su fin es reprimir de todos modos las luchas sociales”. Finaliza enfatizando que “esto que digo ahora es lo más importante, de que este fallo no es el resultado de la lucha de una persona, de familiares de Julián, sino es el resultado de la persistencia, de la constancia de las organizaciones sociales y de los compañeros que militan la calle denunciando todo tipo de atrocidades. Este es el resultado de la lucha popular”.

Iván Marín

Iván Marín

Periodista en Chubut. La tarta de jamón y queso no lleva cebolla, que quede claro