Un decreto de Mauricio Macri dio fin a los reembolsos por puertos patagónicos y aún es difícil saber quién gana y quién pierde.

Por Pablo Siciliano 03-12-2016

Tal como publicó Big Sur hace algunos meses, la quita de los reembolsos por puertos patagónicos era una medida esperada por el sector empresarial y político de la región. En muchos de los casos, las protestas de estos días tras el decreto del presidente Mauricio Macri que confirma el fin del beneficio obedecen en partes iguales al oportunismo o al desconocimiento.

Para ponerlo en términos simples, la medida consiste en ingresos adicionales a la exportación por puertos de la región de productos y materias primarias ‘originarias’ de la patagonia incluidos en la Ley 23.018. El objetivo de la norma, sancionada en 1983, era fomentar la economía de la región, muy distinta a la actual, cartelizada por el petróleo casi de manera exclusiva. Su vigencia estaba suspendida desde 1995 tras las sucesivas firmas de los presidentes Carlos Menem y Néstor Kirchner. Cristina Fernández mantuvo esta anulación durante todo su mandato pero algunas semanas antes de dejar el poder, tras conocerse la derrota de Daniel Scioli frente a Mauricio Macri, firmó un decreto que hizo que entrara nuevamente en valor.

En la práctica, la iniciativa otorga un reembolso de entre un 8% y un 13% del precio de venta de los productos exportados según la locación del puerto en que se realice la operación. Así, por ejemplo, las compañías que registren una venta al exterior desde Comodoro Rivadavia, en Chubut, podrán solicitar al Estado un reembolso del 9% del valor de exportación. Para Río Gallegos, en Santa Cruz, ese porcentaje trepa al 12% y para Ushuaia (Tierra del Fuego), al 13 por ciento. También están beneficiadas las provincias de Río Negro, con el puerto San Antonio Este (8%), y Neuquén.

“La exportación de las mercaderías cuyo embarque y respectivo “cumplido” de la declaración aduanera de exportación para consumo se realice por los puertos y aduanas ubicados al sur del río Colorado, gozarán de un reembolso adicional a la exportación, siempre que se carguen a buque mercante con destino al exterior o a buque mercante de cabotaje para transbordar en cualquier puerto nacional con destino al exterior”, estipula el artículo 1 de la Ley 23.018.

El texto señala que sólo podrán solicitar el reembolso las compañías que despachen productos ‘originarios’ de la Patagonia –o industrializados en la región-, pero la definición de esa categoría es muy difusa. De ahí que las petroleras que venden un porcentaje de su producción al exterior interpreten que están en condiciones de requerir el reembolso por el crudo que despachan desde el puerto de Comodoro Rivadavia. En ese grupo figuran Pan American Energy (PAE), la compañía de BP, la china CNOOC y la familia Bulgheroni, que exporta cerca de un 40% del petróleo que extrae de sus yacimientos en Chubut y Santa Cruz; Tecpetrol, brazo petrolero del grupo Techint; e YPF, que si bien este año no concretó ninguna exportación sí lo hizo el año pasado. Esas compañías están obligadas a vender el exterior parte del crudo Escalante que explotan en la cuenca del Golfo San Jorge, que por sus características –es de tipo pesado- no es procesable en las refinerías locales.

Si la exégesis que hacen las petroleras es correcta, estas empresas estarían en condiciones de solicitar un reembolso de un 9% del precio del petróleo exportado. A valores actuales del crudo –con el Brent en US$ 47 según el cierre de ayer-, eso implicaría cobrar un reintegro de más de US$ 4 por barril exportado. Para ponderar el alcance que podría implicar la sanción del Decreto 2229, un breve ejercicio contrafáctico: entre enero y septiembre de 2015 (año de sanción) se exportaron 8,62 millones de barriles de crudo por un total de US$ 426,3 millones según datos oficiales de la por entonces Secretaría de Energía a cargo de Mariana Matranga. Si las petroleras hubiesen estado bajo el paraguas de esta medida, podrían haber reclamado un reembolso de más de US$ 38 millones en el período.

El texto del decreto de Cristina Fernández ofrece elementos para sostener la posición de las petroleras. “Que la provincia del Chubut tiene una estructura industrial netamente exportadora de recursos naturales, productos regionales como los derivados de la minería (…). Que en lo que respecta a la provincia de Santa Cruz el petróleo y el gas ocupan un lugar preponderante dentro del sector primario, en tanto la minería constituye una actividad en constante crecimiento, actividades todas estas orientadas a la exportación”, enumera en sus considerandos.

En el contexto de crisis que marcó todo el 2016, las petroleras de hecho pidieron el reintegro. El gobierno de Mauricio Macri, en algunos casos puntuales, tuvo que abonarlo. Esto implica una erogación fenomenal hacia empresas millonarias que no tiene nada que ver con el espíritu original de la ley alfonsinista.

Por otro lado, en el decreto que da por fin a la medida firmado todo el gabinete de Cambiemos, se hace alusión además a las exigencias de la Organización Mundial de Comercio que, a fin de mejorar la competitividad, prohíbe o sanciona estos beneficios unilaterales dentro de los márgenes de un país. La Ley N° 24.425 aprobó el Acuerdo de Marrakech por el que se establece la obligatoriedad de eliminar subvenciones a la exportación dentro de un período de 8 años, preferentemente de manera progresiva. Esta exigencia, para Argentina, resulta ser de estricta observancia.

Nada de esto impidió que vastos sectores políticos y gran parte del periodismo anunciaran en sus titulares el desprecio de Mauricio Macri hacia el interior o alguna otra representación teatral de la vieja lucha entre unitarios y federales. Por supuesto, eso es tan útil como irresponsable pero la responsabilidad quizás sea un tema menor en el tenor de la discusión. Subsidiar empresas millonarias de petróleo a costa de dinero público contra todos los tratados comerciales internacionales quizás sea una idea fantástica para algunos. Las economías regionales están pasando un mal momento hace varios años: ayudarlas a producir más y mejor es probablemente la mejor idea. Este ha sido un año difícil para la región por muchas razones, entre ellas, la incapacidad de discutir seriamente por qué estamos como estamos.

 

Pablo Siciliano

Pablo Siciliano

Director de Big Sur. Cine y televisión en www.pablosiciliano.com.ar

@PabliSiciliano