Después de la catástrofe, las familias luchan por volver a la rutina mientras afloran las miserias de un año político.

Por Pablo Riffo 24-04-2017

Después de varios días sin lluvias la conmoción social ya pasó. El barro se seca bajo el sol mientras la ciudad lucha por volver a su cotidianidad. Pero no es tan fácil. La interminable burocracia todo lo complica y las prioridades se desdibujan entre pujas políticas, porque a pesar del desastre, este es un año electoral.

El hecho más conocido tuvo alcance nacional. El video de una mujer que echó a gritos a unos militantes de la Cámpora que se sacaban fotos junto a una máquina, posando con sus buzos impecables, se viralizó en un solo día. 

Juan Ignacio Lastra, uno de los militante de La Cámpora que había protagonizado el incidente reconoció que la foto había  sido un error, pero no dejó de remarcar que "desde el día uno nos organizamos para evacuar gente. Luego también cocinando, todo en pos de la ayuda de la ciudad".

“Al final del día nos sacamos unas fotos, quizás fue un error" dijo, mientras hablaba a través de La Cien Punto Uno dejando casi sin palabras a su interlocutora. "En muchos lugares hemos estado con el buzo y nunca recibimos este tipo de crítica. Quizás el error fue la foto en el lugar" insistió al tiempo que aseguraba que el trabajo de la agrupación iba a continuar, con o sin buzos.

Mientras tanto se esperaban anuncios oficiales, las gacetillas de los ministerios de la Nación se replicaban por los medios locales. 

El Subsecretario de Protección Civil del Ministerio de Seguridad de la Nación, Daniel Russo, detallaba repetidamente cómo habían llegado los insumos a la ciudad después de que la Ruta Nacional 3 se desplomara debajo de una corriente de agua a la altura de Garayalde. 

"Hicimos un puente aéreo con Buenos Aires que vino con un Hércules y también con Aerolíneas Argentinas, que trajo alimentos en su bodega. Pasó a ser una prioridad no solo las zonas afectadas sino la totalidad de la región que puede sufrir abastecimiento" detallaba el funcionario quien entendía –o por lo menos hacía parecer que– lo esencial de nuestra ruta.

Mientras los periodistas y los medios se ocupaban más del detalle fino de los anuncios y las fotos, para quienes todavía no podían volver a su casa el tiempo se había detenido en su pantano personal. "Ya no nos queda ropa porque estamos viniendo en jean y zapatillas. Ya no nos queda nada" contaba un vecino del ahora famoso Juan XXIII, poniendo en eje las prioridades de algunos. 

Un río de barro y trámites

"Tenemos q ir al predio ferial y la nota no nos la reciben”, decían los mensajes al unísono en Radio Del Mar. La indicación protocolar en el Predio Ferial olvidaba que quienes se acercaban hasta el lugar eran personas que llevaban dos semanas enteras metidos en el barro o tapados por el agua. Que escriban una nota, que la firme mengano, que la lleve a mesa de entrada, que pin que pan. Las instrucciones sonaban ridículas a los ojos de quienes buscaban algún tipo de ayuda donde se suponía que la iban a encontrar. 

Tras dos semanas desde el gobierno provincial se había decidido que el 17 era el día donde los chicos tenían que volver a la escuela. La decisión alarmó a los docentes que comenzaron inmediatamente a relevar el sector: revisar estado de las escuelas, contar damnificados y cuestionar la exigencia de los directores que bajaban la orden de volver a las aulas.  

Mientras tanto el golpe de realidad lo daban  Sandra y Alexia, madre e hija, trabajando en uno de los tantos centros de ayuda para los damnificados. "Acostarte calentito y ver que otro no puede hacerlo te moviliza" relataban en la radio. "Nos ha desnudado y nos da la posibilidad de elegir qué valores querés elegir para después transmitir" dijo una de ellas sentenciado al resto de la sociedad. 

Y es que existe una parte de la sociedad comodorense que jamás se percató de la catástrofe que había a su alrededor. Que intentaba llevar sus vidas lo más normales posible rodeando las pilas de barro que interrumpían su running diario, o dejando la basura afuera apilándose sin percatarse que por ese lado de la ciudad los camiones no llegaban a recoger nada. 

Petróleo en el mar

El martes vino acompañado de una serie de nuevas malas noticias fruto de lo que nos dejó la tormenta. Las denuncias interminables de vecinos de la zona norte sobre derrames en la zona de Caleta Córdova resultaron correctas. 

A pesar de la desmentida oficial por parte de las autoridades de CAPASA, el Ministerio de Ambiente había realizado una denuncia en fiscalía y se trabajaba en detectar el origen del derrame que había afectado la zona. Desde Prefectura Naval se confirmó el derrame tras haber tomado muestras de en agua y tierra. 

El ministro de Ambiente, Ignacio Auglleiro, explicaba a los vecinos que el flujo de derrame se cortó el día que fue detectado: el pasado viernes. Otra vez las redes sociales se apresuraban a acrecentar la indignación. 

– Rápidos son para las desmentidas...ayer los vecinos decían que la mancha llegaba a km 3– se desprendía un twitt en el hilo de una conversación que cada vez resultaba más extenso. 

Mariela Aguiar, referente del Km17 pedía por los medios que se tomaran muestras del agua en la zona donde se detectó el derrame. “Hay mucha gente que tenían plantaciones, animales que tomaban el agua de lluvia. No he podido hablar con ningún funcionario, sólo hemos recorrido el canal con la gente de Ambiente" contaba a la movilera que se había allegado a ese extremo de la ciudad para hacer trascender su voz a quienes correspondiera. 

Ignacio Agulleiro, por su parte volvía a responder una y otra vez los cuestionamientos de los periodistas de cuanto medio consiguiera exponerlo en los micrófonos. "Yo el mismo viernes confirmé que había manchas, pero desmentí que hubiera el colapso de tres tanques. No teníamos ningún dato" detallaba ante las preguntas. 

Nuevos problemas

En uno de los barrios se alertaba de un camión que vendía agua, mientras otros vecinos en la zona pedían datos para hacer la denuncia correspondiente.  Otros problemas surgían con el sol que acompañaba la semana: vecinos reclamaban en los medios el intento de propietarios de viviendas afectadas por temporal que quieren cobrar alquiler.

El golpe de gracia lo daban la Cámara Inmobiliaria que ante la posibilidad de que se paguen alquileres desde el estado para los damnificados se apuraron a decir que no había propiedades en Comodoro Rivadavia. 

Fue por La Cien Punto Uno, en la voz de Fabián Almonacid, la Cámara aseguraba que el problema más grande que existía en el sector era la falta de oferta. "Creo que dentro de la situación de la crisis petrolera, no debe haber impactado tanto, sino se tendrían que haber desocupado inmuebles" decía en un tono que apestaba a ironía y luego asegurar que desde el año pasado para el sector había llegado el famoso segundo semestre. 

Las clases

Las escuelas pasaron a ser centros de evacuados. Los carteles enseñaban a potabilizar el agua de forma correcta y las aulas se habían convertido en habitaciones comunes que todavía resguardaban la vida de las personas. Las prioridades históricas cambiaron, como cambió la importancia de lo que se enseña y cómo se enseña dentro de las mismas aulas. 

Hubo conferencia de prensa el Domingo 16 de abril. Mario das Neves confirmaba el inicio de clases para una gran parte de los alumnos chubutenses. “Las clases en las Escuelas van a empezar cuando podamos garantizar que los chicos no van a tener problemas” advertía de todas maneras ante la falta de agua que también afectaba duramente al Valle. 

La urgencia versus la prioridad

La planificación contra las necesidades de las personas que no podían seguir extendiéndose en el tiempo. El debate que plantea una refundación era evidentemente superior a una proclama política que animaba a los Comodorenses a no bajar los brazos, y por supuesto, mucho más complejo. 

El anuncio delos créditos del Banco Chubut dieron también pie a filas interminables en la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia que luego de trasladaron a la delegación del Ministerio de Familia de la provincia. El cruce informativos que complejizaban la vida de los vecinos que intentaban recuperar algo de lo perdido por el temporal. 

Casi sin darnos cuenta llegó el sábado mientras mirábamos la represión puertas afuera de la residencia del gobernador de Santa Cruz que refugiaba a la actual mandataria provincial Alicia Kirchner junto a su cuñada y ex presidenta Cristina Fernández. La diversificación informativa nos modifica el eje de las necesidades hasta que un whastapp con una vecina de Laprida nos recuerda que hay mucho por hacer.

“Ayer terminaron de arreglar toda la cañería de la calle y vinieron los de la Muni a rellenar la calle ¿qué hicieron los pelotudos de la Municipalidad? Rellenando la calle ponen una de máquina sobre los caños. Rompen otro caño, agua corriendo de vuelta. Cuando nosotros nunca tuvimos agua. Ya vamos para más de un mes”.

Vamos para un mes. Un mes sin agua, un mes sin luz, un mes sin calle. Un mes sin casa. Un mes de esa catástrofe que sacudió Comodoro Rivadavia tan fuerte que rompió sus cimientos en todos sentidos y niveles posibles. 

FOTO: Maxi Failla

Pablo Riffo

Pablo Riffo

Porteño criado entre el viento y el mar. Nerd político. Se divertirte haciendo periodismo en radio.

@pabloestebanok