La espeluznante historia de un pibe torturado y violado por policías chubutenses que aún ejercen funciones.

Por Iván Marín 14-03-2016

Maximiliano Almonacid, el Pochi para familiares y amigos, de 16 años de edad, fue detenido en la puerta de su domicilio la madrugada del 18 de enero de 2012 cuando regresaba de pasar la noche jugando al pool con su novia. Lo golpearon, lo introdujeron a un patrullero y se lo llevaron a la Comisaría Segunda de Trelew, a escasas cuadras de su casa ubicada en el barrio Presidente Perón. Allí lo torturaron y violaron hasta dejarlo inconsciente. Mientras todo ello ocurría, su madre, Estela Almonacid, se encontraba en la dependencia policial exigiendo su liberación. Se lo entregaron golpeado y mojado. Hasta ese momento sus familiares pensaron que Pochi había recibido una de las tantas palizas que sufren los pibes de las barriadas populares por portación de rostro. Horas más tarde el joven no soportó más el silencio y escupió todo: además de golpes e insultos, había sido abusado sexualmente con la introducción de un bastón Tonfa por su ano.

La familia Almonacid denunció de inmediato estos hechos ante los tribunales y los medios de comunicación. Más de quinientas personas marcharon el 20 de enero de aquel año: amigos, familiares y organizaciones sociales que se sumaron al reclamo de justicia. Dos meses después es asesinado Bruno Rodríguez Monsalvez, testigo protegido en la causa. Bruno se encontraba detenido mientras Maximiliano fue torturado y su testimonio fue clave para imputar a varios de los policías que fueron sentados en el banquillo de los acusados. Por su seguridad se había ido de la provincia pero tuvo que volver, solamente un día, para hacer un trámite. Allí lo mataron. Antes de irse ya había sufrido la embestida de un cuatriciclo policial que intentó atropellarlo. En mayo de 2013 desaparece César Monsalvez, sobrino de Bruno, de 13 años, y algunos meses después fue encontrado un cuerpo en estado de descomposición que podría ser el suyo aunque todavía no hay confirmaciones. Su familia denuncia desaparición forzada de persona.

En 2013 se efectuaron tres juicios abreviados a tres acusados. Todos se declaran culpables: el médico (por falsificación de documento público); el agente que conducía el móvil en el cual se detuvo al joven y el oficial de servicio a cargo de la comisaría por privación ilegal y por golpear a Maximiliano. Sin embargo, más allá de esta contundente confesión, el tribunal presidido por Ivana González y completado por los jueces Adrián Barrios y Rubén Arguiano decide absolver a los cinco imputados. Carlos Treuquil, Héctor Ortiz, Carlos Pato, Aníbal Alberto Muñoz y Sergio Castillo quedaron en libertad. La familia apeló la sentencia ante el Superior Tribunal de Justicia, quien en fallo dividido dictamina realizar un nuevo juicio que comenzará el miércoles 16 de marzo de este año a las nueve de la mañana, cuatro años después de aquella noche aciaga. El tribunal estará integrado por los jueces Marcelo Nieto Di Biase, Fabio Monti y Laura Servent.

Estela Alvarado, en conversación con Big Sur, se mostró confiada: con “mi esposo decidimos seguir la lucha, apelamos al Superior Tribunal Justicia, quien sí tuvo en cuenta las pruebas y muchas otras cosas más, así que nos dio una nueva posibilidad que se va a abrir ahora el 16 de marzo. Esta vez se va a hacer justicia”. Como se podrá imaginar el lector, la vida de la familia Almonacid fue otra desde aquel 18 de enero de 2012. “Fue un proceso muy duro que nos tocó vivir porque nunca pensamos que podíamos llegar a pasar por una cosa como esa. Tuvimos muchas luchas con él (Maximiliano) porque se quiso quitar la vida en tres oportunidades. Después nació su bebé que actualmente tiene tres años y empezó a encarar la vida por ese lado, aferrándose a su hija. Y hoy por hoy puedo decir que está fuerte. Quizá se está preparando para ver qué decisión va a tomar, si puede declarar en el juicio. Sería muy importante si esta vez pudiera él con sus palabras contar lo que vivió en ese infierno”, expresó Estela.

En la madrugada del 20 de febrero último Pochi volvió a recibir una paliza de la policía. Junto a su hermano, familiares y amigos, se encontraba en Kilómetro Cero, local donde  la juventud suele ir cuando cierran los boliches y pubs de la ciudad. Estela nos relata que Sebastián, hermano de Pochi, tuvo un altercado en la barra y fue expulsado del lugar. Cuando Maximiliano salió para acompañar a su hermano se encontró con dos patrulleros. Los policías solicitaron identificación y respondió con su nombre completo diciendo, además, que es el chico del caso de la seccional Segunda. Policías de esa dependencia y de la Primera “golpearon solamente a Pochi. Le tiraron gas pimienta a Sebastián para poder esposarlo, por qué no usaron ese método con Pochi. Volvió a ser golpeado por la policía a pocos días del juicio. Así que eso un poco como que me asustó, relata Alvarado. La mujer finaliza denunciando que “un policía mayor los apuntó con la Ithaca,  le gatilló en el pecho y después con la culata del arma le pegó en el pecho con mucha fuerza”. 

El sábado pasado la Comisión contra la Impunidad y por la Justicia en Chubut, integrada por familias y víctimas de la represión policial junto a distintas organizaciones sociales, marcharon por las calles de Trelew exigiendo que este caso no quede impune. Fueron invitadas víctimas de la violencia policial de otras provincias. Aprovecharon a convocar a la comunidad para hacerse presentes el miércoles 16 a las nueve de las mañana en sede de tribunales para la apertura de audiencias de este importante juicio.

Iván Marín

Iván Marín

Periodista en Chubut. La tarta de jamón y queso no lleva cebolla, que quede claro