Todo Rawson pide justicia por Gustavo López, mientras su asesino, un menor de edad, se encuentra libre.

Por Diego Siciliano 17-01-2017

La calle Roberto Jones, frente a la plaza que da nombre a la ciudad, está atiborrada de gente. En silencio, con un aire de pesar, todos miran hacia el edificio del Superior Tribunal de Justicia, donde la familia de Gustavo López ingresa por la puerta principal. Mientras esperan, algunos comienzan a reconocerse y saludarse. Hay muchos saludos y abrazos largos, llenos de dolor. En Rawson todos se conocen entre sí, la capital provincial nunca perdió su esencia de pequeña población galesa. Al cabo de unos minutos, el padre de Gustavo López anuncia que se reunió con el Procurador Jorge Miquelarena y que le pidió una sola cosa: que se haga Justicia. 

El 30 de diciembre de 2016, mientras gran parte de la población de Rawson se encontraba disfrutando de un día feriado, Gustavo “Rocko” López  estaba yendo a Trelew a trabajar en el servicio postal OCA. Eligió tomar la ruta 7, que suele ser un poco menos transitada que la 25, aunque con bastantes  más curvas. Algunos vehículos más atrás, su padre y compañero de trabajo Richard López también se dirigía hacia el mismo lugar. Era un día normal de trabajo.

Mientras todo aquello ocurría, el joven Jordan Santibáñez, que con sólo 17 años ya había tenido 12 detenciones por hurto, robo y daños, había pasado una larga jornada abusando de alcohol y drogas de pésima calidad. Estaba eufórico. Hay algo en la sensación de impunidad que incita a seguir rompiendo los límites, aunque los límites no existan, porque nadie los impone. La vida de Santibáñez está signada por la delincuencia desde su nacimiento. Basta nombrar su apellido para alertar a cualquier vecino del Valle chubutense. “Los Santibáñez”, como un eufemismo del chorro, del falopero, del tipo que aun se encuentra libre y nadie entiende por qué no está en un calabozo. Aquel 30 de diciembre, mientras Rocko se preparaba para ir a trabajar, Jordan se había robando una Toyota Hilux y se iba hacia Rawson por la ruta 7, borracho y drogado. El destino quiso que ambos se encontrasen en una curva de 90 grados llamada “las cinco esquinas”. El trabajador, honesto y buen tipo chocó de frente contra el delincuente. Rocco pasó 15 días agonizando hasta que su cuerpo se apagó para siempre. Jordan no se hizo un rasguño. Hasta se mantuvo prófugo y esta mañana se presentó en la Defensa Pública.

La muerte de Gustavo López ocurrió al mismo tiempo que en la Argentina comenzó a discutirse (una vez más) la baja de edad de imputabilidad. Los casos de menores que cometen los delitos son cada vez más frecuentes, así como son cada vez más atroces sus acciones. Armas, drogas, falta de contención, violencia familiar; el combo es demasiado pesado y las consecuencias suelen ser mortales, tanto para las víctimas como para los victimarios. Aquí se encuentran dos posturas: los que dicen que Jordan Santibáñez es una víctima de la falta de contención familiar y estatal, y los que dicen que Jordan Santibáñez es un delincuente y merece pagar para siempre por su homicidio. La discusión se alarga, el debate es interminable, mientras tanto Jordan se encuentra libre, sabiéndose intocable, y el cuerpo de Rocko espera ser enterrado. El progresismo es demasiado frívolo cuando las consecuencias tocan de cerca. 

La multitud se dispersa, camina frente a la fiscalía, donde ya hay otros graffitis de “Justicia”. Aquellos son por Emmanuel Pires, un adolescente que fue asesinado por un policía en un extraño episodio. Ahora las paredes se rayan en nombre de Gustavo López. La pequeña población de Rawson no termina de cerrar su heridas y ya aparecen heridas nuevas. “Los dos eran mis amigos”, me dice un conocido. “Se crió al lado mío”, me cuenta otra. Mientras tanto, en las redes sociales el dolor se manifiesta en fotos, en caracteres. El grupo “Justicia X Rocko López” suma más de 8 mil seguidores en el Facebook y sigue en aumento. Todos los que alguna vez lo conocieron y lo quisieron escriben a diario. La palabra que se repite, como un dogma, es Justicia, pero atrás le sigue Venganza. Las discusiones giran en torno a dejar que actúe el Estado o los vecinos por mano propia. Algunos ya publicaron el domicilio de Santibáñez. Pero Jordan se dio a la fuga. Durante días nadie supo donde estaba. Hace apenas una hora se presentó en la Defensa Pública. Ahora todo queda en manos de la Justicia. 

Diego Siciliano

Diego Siciliano

Director de Big Sur y cocinero amateur.

@diego_sic