“El pasado nazi de Bergoglio” o “El terrible secreto de CFK” tienen miles visitas. ¿La nueva era del periodismo es la estrategia de la mentira?

Por Big Sur 31-12-1969

Si alguna vez te dejaste llevar por Facebook e ingresaste al link de una nota cuyo título podría ser algo así como “El terrible secreto de Mauricio Macri que nadie se atreve a revelar” o “Conocé el pasado nazi del Papa Francisco” habrás contribuido al negocio fastuoso de las noticias falsas. Este fenómeno se da por lo que podríamos llamar “la tiranía del clic”: los sitios web obtienen sponsors o clientes a partir del número de visitas que llegan a su página y, en el hiper saturado mercado de internet, las noticias falsas y espectaculares son una forma inescrupulosa de alcanzar al lector promedio. Más entradas, más avisos automáticos de Google Ads y, al final, más dinero. La ética periodística quizás nunca fue otra cosa.

La reciente campaña presidencial de Estados Unidos ha llevado esta idea al extremo. Un estudiante de informática, a punto de graduarse de la principal universidad de Georgia y desempleado, decidió a principios de este año que podría ganar dinero gracias al apetito voraz de Estados Unidos por las noticias políticas tendenciosas. Montó una página web, publicó artículos positivos sobre Hillary Clinton y esperó a que se dispararan las ventas de publicidad.

“No sé por qué, pero funcionó”, dijo Bega Latsabidze, el estudiante de 22 años que fue lo suficientemente astuto para ajustar su plan al darse cuenta de qué atraía tráfico: historias positivas de Donald Trump que mezclaban noticias reales y otras completamente falsas.

A más de 9500 kilómetros, en Vancouver, John Egan, un canadiense dueño de un sitio satírico, notó algo similar. La página de Egan, The Burrand Street Journal, ofrece parodias de las noticias —no noticias falsas— y no intenta engañar a nadie. Sin embargo, también descubrió que escribir sobre Trump era una “mina de oro”. El tráfico en su sitio subió como la espuma y Latsabidze y otros empresarios de internet saquearon su trabajo para sus propias páginas web, en particular un artículo que decía que el presidente Obama se iba a mudar a Canadá si Trump ganaba.

“Todo es Trump”, dijo Egan por teléfono. “La gente se vuelve loca”.

Ahora que Obama ha advertido sobre la amenaza corrosiva de las noticias falsas que circularon en Facebook y otras redes sociales, las preguntas son las siguientes: ¿quién produce estas historias? ¿Cómo funciona este ecosistema de noticias recalentadas que suelen ser inventadas?

Algunos analistas se preocupan de que las agencias extranjeras de inteligencia estén inmiscuyéndose en la política estadounidense y que hayan utilizado noticias falsas para influir en las elecciones. No obstante, una manera de entender cómo gana terreno la fabricación de noticias falsas es estudiar la economía sin escrúpulos de internet, donde un recién graduado de la universidad de la antigua república soviética de Georgia puede tomar las sátiras que se producen en Canadá y presentarlas como noticias reales para atraer clics de lectores inocentes de Estados Unidos. Latsabidze señaló que su único incentivo era ganar dinero de Google Ads, atrayendo a la gente desde Facebook hacia sus sitios web.

Para generar material, Latsabidze simplemente solía cortar y pegar, a veces manipulaba encabezados, pero la mayoría de las veces solo copiaba material de otros sitios, como el artículo satírico sobre Obama que escribió Egan. A este último no le hizo gracia ver su trabajo satírico en el sitio de Latsabidze y envió una notificación de violación de derechos de autor para defender su propiedad intelectual.

Egan admitió sentir cierto júbilo profesional de que Trump haya llegado para quedarse. “Ahora que lo tendremos cuatro años, no lo puedo creer”, señaló.

En los meses finales de la campaña presidencial, algunos datos demostraron que los artículos falaces que aparecieron en línea y en redes sociales habían tenido un alcance aún mayor que los publicados por medios convencionales.

La autocrítica

Desde entonces, los gigantes del internet como Facebook y Google han tenido que examinar su papel en la diseminación de noticias falsas. Google anunció que prohibiría que los sitios web que publicaran noticias falsas usaran su servicio de publicidad en línea, mientras que el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, describió algunas de las opciones que estaba considerando su empresa, como que los usuarios pudieran identificar contenido sospechoso de manera más sencilla.

En Tbilisi, el apartamento de dos cuartos que Latsabidze renta y comparte con su hermano menor es un puesto de avanzada poco común de la industria de noticias falsas de Estados Unidos. Los dos hermanos son expertos en computación y reciben ayuda de un tercer georgiano, que es arquitecto.

Dicen que la política no les interesa tanto y que en un principio pusieron sus apuestas en todo el espectro político estadounidense y también experimentaron con el negocio del espectáculo. Montaron un sitio que apoyaba a Clinton (walkwithher.com), una página de Facebook que respaldaba a Bernie Sanders y un boletín digital de noticias políticas que plagiaban directamente a The New York Times y otros medios tradicionales.

Pero de entre más de una docena de sitios que registró Latsabidze, los anteriores resultaron un fiasco. Fue entonces cuando dedicó todas sus energías a Trump. Antes de las elecciones del 8 de noviembre, su página principal a favor de Trump (departed.co), ganó un terreno sorprendente dentro de un campo ya saturado, gracias a un menú que tenía un flujo constante de artículos abiertamente a favor de Trump y en contra de Clinton. (La semana pasada, unas pocas horas después de que The New York Times se encontrara con Latsabidze para preguntarle sobre sus actividades, el sitio desapareció junto con su página de Facebook).

“A mi público le gusta Trump”, dijo. “No quiero escribir algo negativo de él. Si escribo reportajes falsos de Trump, perdería a mi público”.

Algunos de sus artículos sobre Trump son verdad, otros son muy tendenciosos y hay unos que son completamente falsos, como el que salió este verano que señalaba que “el gobierno mexicano anunció que cerraría la frontera a los estadounidenses en caso de que Trump sea el próximo presidente de Estados Unidos”. Buzzfeed reunió datos que mostraron que la historia fue la tercera más circulada en Facebook de mayo a julio.

La fórmula fue tan exitosa que más personas en Georgia y otras latitudes lejanas también la repitieron, entre ellas Nika Kurdadze, a quien Latsabidze conoció en la universidad y quien montó su propio sitio a favor de Trump: newsbreakshere.com. Dentro de los artículos más recientes de esta página se encuentra un reportaje falso titulado “Ya basta, liberales… Hillary perdió el voto popular por varios millones. Aquí les diremos por qué”. Esta historia la robaron de la red, como la mayoría de las que publica Latsabidze.

En un comienzo, Latsabidze tuvo algunos problemas con cortar y pegar los artículos de otras personas. Un rival en la India secuestró una página a favor de Trump que había montado el georgiano para llevar el tráfico a sus sitios web. (Latsabidze señaló que el rival indio le había ofrecido 10.000 dólares por la página, pero que no le pagó una vez que tuvo los derechos de acceso y la empezó a manejar por sí solo).

Después, desde Canadá recibió un aviso de Egan, el cual instaba a la empresa que albergaba los sitios de Latsabidze, entre ellos departed.co, a que los cerrara durante dos días hasta que quitara el artículo que provocó la controversia. “Fue muy malo para mí”, recordó Latsabidze. “El tráfico cayó y tuve que empezar todo desde cero”. Por su parte, Egan señaló que no quería que otras personas ganaran dinero injustamente a partir de su trabajo y calculó que “tal vez la mitad” de los lectores de sus artículos creen que son verdad por los robos que diseminan otros sitios.

“Muchos lectores fueron conservadores que lo vieron en otros sitios y lo creyeron”, indicó Egan. “En muchos casos, realmente no lo leen, solo reaccionan ante el titular”.

El caso argentino

"Macri anunció que vuelve el servicio militar y será obligatorio hasta los 21 años". "El Superior Tribunal de Justicia de Misiones prohibirá tomar mate". Estos son algunos de los títulos elegidos de los sitios de noticias falsas para generar revuelos en la web. Entre los sitios más populares están “Noticias365.info” con uno similar en Facebook; “tus-noticias.info”;  “socialnoticias.com”; y “unoticias.net”..

Los creadores de los sitios ponen un instructivo para los que nunca vieron la estructura de una noticia, similar en muchos casos a los modelos que utilizan portales informativos en internet, bajo el título “¡Crea tu broma ahora! Crea tu noticia falsa y engaña a todos tus amigos. Puedes compartir la noticia en cualquier red social.” Incluso posibilita visualizar las mismas por secciones: política, internacional, nacional, entre otras. 

Para ilustrar la broma, se pueden agregar imágenes, donde muchos aprovechan para poner logos de medios reconocidos para darle un toque de “realismo” a sus inventos.  La única advertencia que varias de esas páginas realizan es que “se prohíbe cualquier chiste racistas, homofóbicos o pornográficos”. Incluso permite un formulario de contacto ante las quejas: “No dude en informar de cualquier contenido inapropiado”.  El problema es que, al copiar el link, si no se conoce la página bromista, la “noticia” indica en letra muy pequeña y al final de la página que se trata de una falsedad. Muchos no leen ni llegan hasta el final y caen en la trampa.

¿Es apropiado poner en boca de otra persona cosas que no dijo? ¿Es suficiente con la advertencia en el inicio del portal que se trata de una broma? ¿Roza lo ilegal cuando inventa hasta números de resoluciones? Mientras esto se discute, muchos seguidores de Facebook, Twitter e Internet en general, comparten y opinan como si las bromas fueran una realidad. 

En plena época de campaña, alguien aseguró falsamente que “Macri anunció que hará pistas de esquí en Misiones. Luego de prometer que Santiago del Estero tendrá puertos, el referente de Cambiemos redobló la apuesta: ‘Tendremos nieve y las mejores pista de esquí en Posadas’”.

La pregunta es: ¿los partidos políticos son víctima de estos inventos o en verdad los usan a favor? ¿El periodismo contemporáneo es una versión industrial y a gran escala de esta pequeña moda pasajera de Internet? Debemos volver, de nuevo, a las palabras del periodista y cronista polaco Ryszard Kapuscinsky: “Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”. 

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