La comunidad mapuche Campo Maripe bloqueó el acceso de YPF a un pozo de fracking ubicado dentro de un territorio que reclaman propio.

Por Big Sur 20-07-2016

Las máquinas avanzan sobre el asfalto de la ruta provincial 17 y giran hacia la izquierda, adentrándose en un camino de tierra que los llevará al pozo 207 de YPF, ubicado a pocos kilómetros de Añelo, en la provincia de Neuquén. Al llegar allí comenzarán a trabajar en la extracción por fracking del famoso petróleo de Vaca Muerta pero algo interrumpe sus planes: unas 100 personas con banderas y consignas bloquean el camino. Se trata del lof (comunidad) Campo Maripe que reclama al estado un relevamiento territorial apropiado ya que, según un vasto y completo informe efectuado a instancias el propio gobierno provincial (se puede leer aquí) esas tierras le pertenecen a la comunidad.

La zona en disputa son 10 mil hectáreas que van desde el río Neuquén hasta la picada de Aguada Pichana. Campo Maripe, cuyo asentamiento principal está junto al Fortín Vanguardia, es reconocida como comunidad desde el año 2014 pero sus reclamos por tierras permanecen en conflicto ya que el gobierno sólo acepta como suyas unas 900 hectáreas en las que, por otro lado, es imposible realizar las tareas de pastoreo extendido y agricultura, las dos actividades de las que viven las 120 personas que forman parte de ella.

Una de las responsables del informe es la antropóloga Jorgelina Villarreal, que reconstruyó más de 100 años de avances y retrocesos territoriales y simbólicos. ¨La comunidad es pre existente al estado neuquino, su primer asentamiento se produce hacia 1927 como parte de las migraciones de los mapuche que llegaban cruzando la cordillera. Los abuelos del actual cacique, Lonco Albino Campo Maripe, llegan a esta zona y desarrollan su vida comunitaria. Aunque en el año 1964 el por entonces gobernador Sapag firmó el Decreto N° 0.737 que abre un registro de comunidades, ellos efectúan los trámites de reconocimiento en 2010 porque lo cierto es que nunca tuvieron necesidad de hacerlo: es raro pedir reconocimiento por ser, sencillamente, lo que uno es¨. La comunidad (lof) tuvo, desde sus orígenes, conflictos sucesivos por estas tierras, algunas privadas pero en su mayoría fiscales y concesionadas en gran porcentaje a empresas extractivas como YPF.  ¨Toda comunidad originaria tiene derecho al consentimiento libre previo informado, es decir, las empresas o el estado debe informar las actividades que realizará en la zona y por qué plazo de tiempo. En el Parque Lanín, incluso, existe un co manejo y se toman decisiones compartidas entre las partes. El reconocimiento tardío de esta comunidad generó muchos inconvenientes y empezaron a ver, azorados, el avance de exploraciones. Por supuesto, tomaron medidas para detenerlo¨.  

En el 2014 las hermanas del lof Albino se atan a unas torres de exploración y, por esta acción radical, se los reconoce finalmente como comunidad y se les conceden 54 hectáreas con la firma de un acta de acuerdo de paz social que estableció la realización de un relevamiento y la creación de una zona intangible, un límite al avance de YPF para que no se toque el territorio en disputa. Aunque parezca una redundancia, vale decir que 54 hectáreas es un número ìnfimo para cualquier actividad seria de agricultura o ganadería y que esto puso en peligro la supervivencia misma de la comunidad. Durante el 2015 se realizó el relevamiento pero el gobierno neuquino, luego de desconocer sus resultados, respondió que sólo tiene pruebas para dar 900 hectáreas que, en realidad, la comunidad ya está usando.

¨El estado dijo que el informe era ¨antropológico¨, basado no en cuestiones técnicas y legales sino en cuestiones más bien culturales. Hicimos un trabajo muy exhaustivo, encontramos transacciones comerciales entre miembros de la comunidad y el estado, el pago de impuestos por el uso de la tierra para pastoreo ya desde 1927. Hay numerosas evidencias que prueban que ellos habitan esa zona hace muchos años¨. La parte legal, por otro lado, está enmarcada en la ley Nacional 26.160 de Emergencia Territorial, que establece en su artículo cuarto que existe derecho sobre “las tierras que en forma tradicional, actual y pública ocupan las comunidades indígenas¨. Jorgelina dice, sin reparos, que ¨el gobierno neuquino efectuó un informe que está lleno de mentiras. Se fijaron en Google Maps y dijeron que las casas son nuevas, que en 2006 no existían, y que no se podía determinar su origen¨.

Jorgelina también narra que ¨el año pasado, luego de que se incumpliera con el relevamiento, la comunidad toma las oficinas de YPF y se establece una mesa de diálogo con gente del gobierno y técnicos de YPF que finalmente nunca asistieron. Me convocan de nuevo, en modalidad de careo con los técnicos de la otra parte, y como nosotros llevamos pruebas y argumentaciones no nos pudieron objetar. Al fin concluyeron que el relevamiento era ¨conflictivo¨, dejando todo en suspenso¨.

La exploración petrolera en la zona se realiza vía fracking y la comunidad denuncia derrames y explosiones que generan zozobra y preocupación. El bloqueo de la comunidad al avance de YPF (en sociedad con Chevron) es una escena que lleva casi 100 años. Excede el titular de un diario y la especulación predecible de aquel que imagina a caciques ambiciosos que pretender ser socios en las regalías del petróleo. Villarreal dice que ¨la comunidad quiere seguir con sus actividades de pastoreo, están en defensa de la naturaleza y de un ecosistema que sienten como propio. Muchos de sus animales se mueren por la cuestión del fracking. Todo esto tiene que ver también con su cosmovisión: es la función de los mapuce cuidar el ecosistema¨. 

Big Sur

Big Sur

Revista Digital

@BigSurPatagonia