Dos patagónicas que conocen la institución dan sus puntos de vista opuestos sobre el cierre de Periodismo de La Plata para acompañar a Cristina Fernández a Comodoro Py.

14-04-2016
Carla Medina

Carla Medina

Estudiante, Lectora, Amante de la música.

Para publicar este artículo alteré levemente mi nombre. Puede sonar exagerado pero decir lo que pienso puede traerme problemas y aún me quedan varios años de carrera. Nunca imaginé que iba a sentirme de este modo cuando entré por primera veza la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Tengo un lindo recuerdo de aquel momento: el edificio con cientos de carteles de colores colgados en las paredes que decían “Bienvenidos”, los escalones grises de las escaleras repletos de estudiantes, los militantes de cada agrupación que se apuraban para acercarnos sus folletos proselitistas con una simpatía que llegaba a intimidar. Para alguien como yo, que llegó desde un pequeño pueblo de Chubut para abrir una nueva etapa en la vida, todo era emocionante.

El mes y medio que dura el curso de ingreso pasó demasiado rápido. Los encargados de la tutoría de cada comisión jugaron un papel muy flexible y comprensivo. Después de todo, ellos eran alumnos avanzados y no tenían intención de evaluarnos. Con el comienzo del ciclo lectivo, ya pasada la obnubilación de los primeros días, empecé a descubrir los roles que juega cada uno en la institución. Todos esos tutores llevaban la misma remera durante el año de cursada y ya no nos invitaban a fiestas sino a eventos en casas populares, a mateadas y actos militantes. Todos los caminos conducían hacia la política y quedarse afuera resultaba difícil. O estás de este lado o del otro, el medio no existe.

Las propuestas no están solamente en los pasillos, entran en las aulas, a la voz de los profesores que muchas veces se ríen de los militantes de partidos con poca fuerza dentro de la facultad y se refieren a ellos como “los boluditos estos” cuando pasan a hacer algún anuncio por los claustros. Aparentemente, la condición para estar al frente es ser kirchnerista. Los cuadernillos, los autores o contenidos de los textos tratados no están ajenos a esta introducción indirecta a la política, considerando que una de las primeras cosas que nos hicieron leer estaba escrita por la decana de la facultad, Florencia Saintout.

Una vez que hubo ganado Mauricio Macri las elecciones presidenciales, un profesor nos amenazó a los gritos con hacernos recursar su materia a los pocos alumnos que habían quedado porque, en un trabajo práctico, discutimos que el periodismo no debe ser nunca ¨militante¨. El profesor, enojado, nos dijo ¨ahora que empiezan a faltar cosas van a acordarse de su idea de no militar. ¿Ustedes están seguros que tienen la capacidad mental de venir a esta universidad?¨.

En el ciclo lectivo 2016, ya terminado el mandato de Cristina Fernández, la militancia está en auge y el que no la apoya, lo paga. Ayer desperté con la noticia que van a cerrar mi facultad porque todos: docentes, no docentes y alumnos van a acompañar a la ex presidente en su declaración en los tribunales de Comodoro Py. Yo no quise ir, no porque apoye a Macri, sino porque no me interesan los fanatismos ni las banderas políticas. Ahora tengo unos días más para estudiar para el parcial. Pensaba terminar mi libro pero ya no puedo distinguir entre la realidad y la ficción.

Constanza Cardin Quiroga

Constanza Cardin Quiroga

Licenciada en Comunicación Social

@ConstanzaCardin

El apoyo institucional de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Plata hacia Cristina Fernández de Kirchner evidencia claramente su posicionamiento político y su mirada en la comunicación popular.  Como hace tres años atrás,  la Facultad vuelve a ser noticia y foco de críticas de los medios masivos de comunicación por la suspensión de un día de clases. Y aunque podemos hacer un análisis exhaustivo sobre la importancia del acceso a la educación, todos sabemos que el problema no es la suspensión de un día de clases, sino que el motivo de la suspensión haya sido para apoyar a la ex presidenta en Comodoro Py,factor que lo hace sumamente noticiable.

Vale aclarar que la decisión de no dictar clases fue tomada por unanimidad en el Consejo Académico, que está compuesto por representantes de los claustros docentes, graduados, trabajadores no docentes y estudiantes, que a su vez son legitimados por el voto secreto y obligatorio. Pero ante esta situación surge nuevamente la discusión sobre la politización de las instituciones y sobre el rol que deberían tener.

Si nos remontamos a pensar las bases de las Universidades, es imposible no destacar la Reforma del 18, donde “la Democracia Universitaria no se trata de la apolitización, sino por el contrario, se trata de la politización democrática a través de sus cuatro claustros en todo su orden”, es decir un Consejo Académico que toma decisiones.     

Sobre la suspensión del día de clases, Cecilia Ceraso, docente e investigadora de la alta casa de estudios sostuvo que “todos los que habitan la Institución saben que no por esto es una actitud abandonante, ya que es una casa de estudios inclusiva, donde no sólo están las Cátedras”, como espacios de formación, “sino también muchos lugares de participación que le dan oportunidades de aprender a nuestros estudiantes”.

Cuando hablo de que la historia se hace piel es inevitable reflexionar sobre la implicancia y la significación que tuvo en la Institución doce años del modelo de país que propuso el kirchnerismo. “La Facultad floreció en todos estos años, creció estructural y simbólicamente en docencia y en extensión. Fue un parte esencial en el operativo ‘La Patria es el Otro’ durante las inundaciones en La Plata, donde se puso el cuerpo y el alma en la catástrofe, alojando evacuados y distribuyendo insumos para la ayuda. Los jóvenes, junto a las fuerzas armadas y otras organizaciones, trabajaron codo a codo sin parar durante semanas. ‘La Patria es el Otro’, ya es parte de la piel de esta Facultad y las Instituciones también se forman, se constituyen y construyen su identidad participando y viviendo su biografía y su historia, es imposible que la Facultad no tenga marcas”.

“El presupuesto y el salario fue un cambio enorme en estos últimos años, los salarios mejoraron notablemente y se mantuvieron y el presupuesto nos permitió hasta ser creativos para renovarnos y crecer. La ley de medios, que hasta antes del gobierno kirchnerista era una utopía de lucha de todas las universidades, porque por más de 30 años estuvo vigente la ley  20.840 de Seguridad Nacional de la dictadura, y que todos sabían que no transformarla debilitaba la democracia en nuestra Nación, fue un aporte brillante del kirchnerismo ir en contra de estos medios, la prueba está a la vista”.

Lo que preocupa no es la critica que construyen los medios hegemónicos de comunicación, sino que la comunidad en general no comprenda el proceso de maduración democrática que vivió la institución que movilizan estas decisiones.  

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