La fotógrafa comodorense Ailín Venter elige los rollos y cámaras analógicas para retratar el mundo que la rodea.

Por Diego Siciliano 26-01-2017

Es pleno verano y en la cuenta de Instagram de Ailín Venter no hay playas, ni selfies ni boomerangs. Hay, distribuidas de manera ascética, fotos de nubes, de arco iris, de detalles de esculturas gigantes, como si mirar la Torre Eiffel pudiese llevarnos una vida entera: cada rincón, cada pedazo de hierro tiene un sentido estético e infinito. 

La vida de esta joven arquitecta comenzó a orientarse hacia la fotografía hace unos seis años, cuando llegó de Comodoro Rivadavia hacia Buenos Aires para estudiar en la universidad. Mientras miraba y copiaba los planos de los edificios, en ese instante donde la mitad de la clase ve el mundo de forma matemática y la otra mitad de forma artística, Ailín tuvo su epifanía: lo suyo era el arte. Así comenzó su camino, que en pocos años la llevaron a exponer en el Multiespacio Korova y en su propia muestra individual en el Centro Cultural Rada Tilly, que culminó hace pocos días. 

¿Cuántas fotos vemos por día? En los tiempo que corren, donde todo el mundo tiene una cámara en su mano, las imágenes abundan. Todo lo que sucede es motivo de una fotografía, quizás porque de esa manera se dé un sentido a aquello que es rutinario y baladí. Un desayuno, un cartel mal escrito, una reunión con amigos, todo merece una foto en busca de la aprobación del entorno. Y todo aquello transcurre mientras Ailín Venter sale a caminar con una cámara analógica Minolta srT 303. 

“Yo venía de lo digital pero llegó un momento que me di cuenta que quería algo más íntimo, más cálido. Que capte el instante de una manera distinta. Observar y pensar la toma. Es como que apreciás más los instantes previos a disparar, son unos segundos de silencio e incertidumbre muy profundos y personales. La fotografía analógica siempre te puede sorprender, porque en algunos casos hasta los errores las hacen más valiosas”, dice Ailín, de vuelta en Comodoro Rivadavia.

El paisaje de su infancia siempre está presente. Los cielos azules inmensos, la estepa, los cerros y los vientos que vuelan la tierra, todo aquello que vemos a diario, Ailín lo cuenta de una manera diferente, invitando a mirarlo durante horas. Esa sustancia que a todos parece faltarle, el tiempo, es de lo que está hecha la fotografía de Ailín Venter.

Todos sus trabajos pueden verse en ailinventer.tumblr.com

Diego Siciliano

Diego Siciliano

Director de Big Sur y cocinero amateur.

@diego_sic